Entrevista a IÑIGO VALVERDE MORDT

Iñigo Valverde“La traducción, la función de traducir exige una función de terminólogo”- Entrevista a Iñigo Valverde Mordt.

Noviembre 2012. Después de haber pasado algunos meses en Luxemburgo hablando distintos idiomas, que no son el mío, me sorprendió escuchar un español perfecto, repleto de palabras correctas pero de forma natural, sin adornos.

Esto es lo que me mostró Iñigo Valverde en la hora que estuve conversando con él, un conocimiento preciso del idioma. Es español pero por sus venas corre sangre noruega.

Valverde ha sido el Jefe de la Unidad de Español de la Dirección General de Traducción del Parlamento Europeo durante cinco años. En sus comienzos estudió y trabajó como abogado para luego convertirse en traductor certificado de inglés, francés, portugués e italiano. Trabajó en una empresa de importación-exportación donde adquirió conocimientos en legislación marítima. Sin embargo, la “aventura de los idiomas” le trajo a Luxemburgo en 1986, donde trabajó en la Corte de Justicia durante tres años y medio. Tiempo después decidió probar en el Parlamento Europeo, donde ha permanecido por 23 años hasta su reciente jubilación. Admirador del escritor francés Jules Verne, ha traducido la obra Miguel Strogoff al español, aunque le hubiese gustado traducir La Isla Misteriosa. La Unidad de Coordinación de Terminología del Parlamento Europeo habló con él sobre multilingüismo, traducción y terminología.

1. Yuki Akaike Garrido: Cree que sus orígenes (España y Noruega) han influenciado en su carrera profesional dentro de la traducción en una institución tan multicultural como el Parlamento Europeo?

Seguramente sí. Bueno, teniendo en cuenta que el padre de mi madre era noruego, mi abuela era vasca de San Sebastián; aprendió el noruego y lo aprendió bien, que para una mujer a principios de siglo no estaba mal. Lo que pasa es que mi madre hablaba noruego con su padre poco y por supuesto español con el resto de la familia. La abuela tenía un espíritu bastante fuerte con lo cual la lengua materna de mi madre era el español, la lengua paterna era el noruego, y la que queda es la materna. Mi padre hablaba lenguas latinas, básicamente, francés, inglés, italiano, portugués… no hablaba inglés. Mi madre hablaba muy bien varias lenguas: inglés, alemán, etc…Y evidentemente nos había quedado a todos los hermanos (somos siete) un poso de multilingüismo. Todos habíamos ido al Liceo Francés, yo hablaba francés desde pequeño, aprendí el inglés con relativa facilidad. El italiano y el portugués todavía más fácilmente. He intentado el alemán pero no soy operativo, y he intentado el griego y tampoco soy operativo. Pero efectivamente el origen, un poquito extranjero de la familia, sí que me ha influido. Desgraciadamente no he terminado hablando noruego, ni danés, a pesar de que lo he estudiado.

2. Yuki Akaike Garrido: Y el luxemburgués?

Lo entiendo, como entiendo un poco el alemán, pero no he conseguido hablarlo. Y precisamente porque nuestro trabajo, en cierto modo, en la Unidad Española, estamos muy vertidos en el español. Tenemos que prestar mucha atención al español y al español que se habla en España. Es esencial para nuestro trabajo. Algunos de los más antiguos de esta Unidad no nos hemos implicado en aprender más lenguas sino en perfeccionar los métodos de traducción a nuestra lengua. Así que no hablo el luxemburgués. Pero aquí hay varios compañeros que hablan perfectamente el luxemburgués. Es difícil, pero si hablas alemán aprenderlo es más sencillo.

El luxemburgués es un dialecto bajo alemán con influencia francesa. Luxemburgo estuvo dominado por los franceses durante bastante tiempo en la época de la Revolución y después de la Revolución. Esto fue un departamento francés, el Departamento de los Bosques, y el derecho luxemburgués es de factura napoleónica, y los textos franceses. La Administración se ha estado haciendo mucho tiempo en francés. Normalmente los niños hablan en casa luxemburgués. Cuando llegan a la escuela lo primero que aprenden es alemán y cuando ya tienen una cierta madurez aprenden francés. Lo estudios superiores ya se desarrollan en alemán y en francés. Muchos de ellos van a Francia a estudiar. Hasta hace una decena de años, aquí no había estudios superiores, no se podía estudiar en la Universidad, había que irse fuera a Bélgica, a Alemania, o a Francia. Y prácticamente toda la sección más culta de la población habla francés, buen francés, con un toquecillo luxemburgués, pero hablan francés. Digamos una capa media, también hablan francés y alemán, y las clases menos educadas de la población hablan mal francés y buen alemán. A partir de la segunda enseñanza, si siguen estudiando, prácticamente todos hablan francés, alemán, luxemburgués e inglés. Prácticamente toda la población culta de Luxemburgo es trilingüe en mayor o menor medida. Pero todos hablan las tres lenguas. Y después siguen, porque a partir de tres lenguas, ya la cosa se facilita mucho, hay gente que habla español, mucha gente que habla español, eso también ocurre en Alemania y hablan un español perfecto.

3. Yuki Akaike Garrido: Es muy extensa la comunidad española en Luxemburgo?

Puede haber unos 50 españoles en la Unidad Española, hay una compañera que es italo-argentina y un compañero hispano-alemán. Somos 51, y 49 españoles de origen español.

Y si cuentas a los que están en los bancos, los otros funcionarios y sus familias, reúnes fácil entre 1.500 y 2.000.

4. Yuki Akaike Garrido: Tengo entendido que usted admira la obra La Isla Misteriosa de Jules Verne. Incluso ha traducido Miguel Strogoff del mismo autor. Se considera un aventurero? Quizás por ello decidió dar un giro profesional y dejar la abogacía por la profesión de traductor?

En 1987 me ofrecieron traducir una novela de Jules Verne a través de un amigo. Yo quería traducir La Isla Misteriosa, una novela preciosa, una maravilla de novela. Pero no me dejaron; me dijeron que La Isla Misteriosa no estaba en sus planes de edición.. Acepté traducir Miguel Strogoff y estuve cinco meses trabajando en ello y me gustó mucho. Era la primera vez que hacía traducción literaria; había hecho mucha traducción, pero traducción técnica. Yo había traducido textos jurídicos básicamente. Soy abogado de origen. Estudié Derecho. Trabajé primero en una empresa de importación y exportación y ahí empecé el contacto con el mundo marítimo. Fue entonces cuando sentí que me interesaba el derecho marítimo. Trabajé en un par de despachos grandes de derecho marítimo. Luego lo fui dejando, poco a poco, no era muy bueno poniendo minutas, y fui vertiéndome hacia las lenguas. Y entonces coincidió en ese momento en que España entraba en la Comunidad Europea, y en el que efectivamente se abría todo un campo de posibilidades muy amplio de poder trabajar en lengua. Yo no era traductor profesional. Mi actividad de traductor era complementaria a mi trabajo de abogado de derecho marítimo donde había mucho texto internacional. Tenía forzosamente que leer cosas en inglés. Nosotros manejábamos muchísima documentación en inglés. Unos compañeros del despacho dijeron: “bueno, estamos pagando aquí una fortuna en traducciones juradas y tal, todos los abogados del despacho vamos a hacernos traductores jurados”. Y efectivamente, en dos convocatorias, todos nos hicimos traductores jurados. Yo soy traductor jurado de inglés, francés, portugués e italiano.

Y ya cuando llegué aquí en 1986 tenía ya una trayectoria de cinco años de traductor jurídico. Entré primero en el Tribunal de Justicia, donde estuve unos tres años y unos meses y luego me vine al Parlamento. Había hecho la oposición del Tribunal de Justicia, de la Comisión y había iniciado la del Parlamento, pero la del Parlamento fue en un período donde había hecho unas cuatro oposiciones. Me había presentado también a una oposición de administrador y una oposición al Ministerio de Asuntos Exteriores. Ésta era la quinta fase de oposición en la que me presentaba en dos meses, y estaba agotado. El primer día hicimos el examen, y al día siguiente nos volvieron a convocar, pero no me sonó el despertador, no lo oí, estaba absolutamente agotado. Me desperté justo cinco minutos antes de que empezara el examen. Tenía por lo menos tres cuartos de hora de camino, y entonces me dije: “bah no voy, no llego, abandono. Malo será que una de las cinco oposiciones que he hecho no la apruebe”. Aprobé tres, me metieron en tres listas de reserva. Bueno, en una entré directamente porque era el Ministerio de Exteriores de la Oficina de Interpretación de Lenguas. La siguiente oferta me la hizo el Tribunal de Justicia. Inmediatamente después del Tribunal de Justicia, la Comisión en Bruselas. Luego vine aquí a Luxemburgo a hacerme la visita médica y los de Luxemburgo me ofrecieron un trabajo. De hecho, la médica de la Comisión me dijo que no podía autorizarme a causa de problemas en mi vista. Me dijeron que tenía que mandar un peritaje contradictorio español para que el comité de médicos decidiera. Pero no me preocupé mucho porque estaba en el Tribunal. Pero luego al poco tiempo salieron varias plazas vacantes. Yo tenía aún ganas de ver cómo se desarrollaba el tema de la Justicia, pero llegó un momento dado, donde me aburrí del tema de la Justicia, vi una plaza aquí, en el Parlamento europeo, y la pedí. Y al final la única oposición que no hice, resulta que es el trabajo que estoy haciendo desde hace 23 años. Son de esas cosas que tiene la vida…

Yo quise competir aquí porque justo en el momento en el que yo me trasladaba del Tribunal al Parlamento resulta que había un concurso de revisores en marcha. Cuando llegué al Parlamento era un traductor de base, no revisor. Tenían en marcha un concurso para revisores. Yo me quise presentar pero se había cerrado el plazo y no pude competir. Pero resulta que aquí se podía ascender sin necesidad de concurso, simplemente con que tuvieras la antigüedad necesaria y que no hubieran objeciones sobre la calidad de tu trabajo. Así que, mientras los más jóvenes tenían que hacer un examen de revisión, ascendí sin examen de revisión, y me dio un poco de rabia, porque yo quería demostrar mi valía. Pero bueno, al final creo que lo he demostrado con la práctica.

5. Yuki Akaike Garrido: Como trabaja la Unidad de Español la terminología especialmente en este último período en el que el Parlamento ha adquirido mayor poder legislativo.

Todos los traductores de aquí somos terminólogos. Nosotros tenemos una concepción: la traducción, la función de traducir exige una función de terminólogo. Un traductor tiene que saber extraer de los textos la colección de terminología que va a necesitar en el futuro. Cuando se le plantea un problema no le basta con traducir. Normalmente cada traductor cuando tiene un problema e intuye que lo volverá a tener en el futuro, se hace una ficha. Todos nosotros tenemos ficheros.

6. Yuki Akaike Garrido: Ustedes siempre han mostrado un interés particular por la terminología, como prueban sus boletines y flases terminológicos.

Sí es cierto. Lo que hacíamos antes es que como teníamos intereses comunes poníamos en común toda nuestra experiencia. Cuando veíamos que había un problema buscábamos la versión, normalmente en inglés, que son los que siempre van un poco en la vanguardia, y entonces entre varios hacíamos una investigación. Teníamos un grupo de terminología que funcionaba de una manera casi permanente en la unidad. Pero en realidad, durante un tiempo se reunía de una manera formal. Pero llegó un punto en el que decidimos que íbamos a trabajar cuando lo necesitáramos. Entonces nos reuníamos cuando había una necesidad, nos convocábamos recíprocamente. No había nadie que lo coordinara más que otros. Nos reuníamos de una manera bastante espontánea y siempre solíamos ser los mismos: Teresa Ruiz, Amadeus Solar, Jesús Iglesias, Manuel Pedraza, que éramos lo más permanentes. Solíamos estar más a menudo implicados en estos asuntos. Pero todos los demás participaban en mayor o menor medida. Había uno que nos mandaba un correo diciendo: “Ey! me ha salido esta frase se os ocurre alguna traducción? Era una manera de trabajar un poco informal. Hacíamos nuestras investigaciones al principio en papel. Íbamos a la biblioteca, llamábamos por teléfono al Ministerio correspondiente, en fin hacíamos investigaciones como en los tiempos en los que no existía la informática. Pero claro, en cuanto descubrimos que existían los motores de búsqueda, hace 10 o 15 años, inmediatamente nos pusimos a ello. Con toda esa documentación ofrecida por los motores de búsqueda pasábamos a analizarla,  filtrarla, descartar aquello que no nos servía, y tener una especie de debate interno. Un proceso que solía ser muy rápido, en cuestión de horas.

7. Yuki Akaike Garrido: En un mundo donde las lenguas están en constante evolución, donde surgen neologismos en distintos campos (redes sociales, tecnología, ecología…) la terminología juega un papel importante. Cómo afrontan ustedes la llegada de estos neologismos?

No te creas que nos plantee mucho problema. Es nuestro trabajo. Yo creo que todo el mundo aquí lo ve como una cosa natural. Si llueven muchas palabras nuevas sacamos el “paragüas terminológico”. Realmente es entretenido tener debates terminológicos. Hombre, hay que decir que la mayor parte de textos que llegan al Parlamento ya están bastante trabajados por parte de la Comisión. La Comisión hace sus investigaciones terminológicas. Y cuando no hay una solución adecuada, la buscamos nosotros.

8. Yuki Akaike Garrido: IATE es una base datos interactiva muy importante, pero no cree usted que se necesitaría también una plataforma de comunicación entre las instituciones para una mejor cooperación.

A mí me parece muy útil IATE. Está muy bien concebida. Ha recogido una buena parte de nuestros boletines gracias a que los boletines nuestros los asumían nuestros colegas de la Comisión. El único problema que tenía IATE en otros tiempos es que como había importado, de una manera en bloque, todo lo que había guardado en una anterior aplicación que se llamaba Eurodicautom, allí había mucho que no estaba comprobado. Había una clasificación de fiabilidad. Pero no se importó de forma que esa clasificación quedara clasificada. Por lo que aun queda mucha ficha sin esa clasificación. Conviene limpiarla. Hay que desarrollarla. Nosotros participamos muchísimo. Es una colaboración que nosotros consideramos muy necesaria. Ahora otras novedades no se me ocurren. Quizás vendría bien modernizarla un poco. Pero es bastante útil. Mucho de lo que hay en IATE a nosotros no nos sirve porque ya lo sabemos. Sin embargo, es una excelente idea que IATE sea pública.

9. Yuki Akaike Garrido: Podría, por favor, dar su opinión sobre la Unidad de Coordinación de Terminología del Parlamento Europeo?

Los traductores son especialistas en lenguaje. En cambio un ingeniero que va a redactar un informe sobre transporte, no tiene por qué saber otras lenguas, sólo la suya propia. Los traductores no pueden saber todo sobre todo lo que se habla en las comisiones. Los traductores tienen que ser capaces de conocer a la persona experta en su propia lengua para poder entender los textos. Los terminólogos están con los traductores. Es decir, un traductor es un terminólogo, y un terminólogo es un traductor. Nosotros hacemos la terminología a nuestro gusto. Luego se la transmitimos al departamento de terminología para que la archive y la distribuya. Por otro lado, el traductor-terminólogo tiene que servir de nexo entre el conocimiento especializado de los expertos en diversas materias y el lenguaje. Traducen una idea del lenguaje experto al lenguaje público.

10. Yuki Akaike Garrido: Qué países considera que tienen más tradición y actividad en terminología y qué puesto ocuparía España?

España debería ser un país que tuviese una tradición terminológica inter lingüística elevada, pero no la tiene. España tiene el catalán y el vasco, y el gallego aunque éste último con menos diferencias al castellano. Debería haber una institución. Y debe haber una. Recuerdo que en el CSIC hay algo. Lo que tenían era un departamento que trabajaba en terminología científico-técnica entre el inglés y el español esto en el año 1985 donde tenían unas bases de datos bastante avanzadas. Lo que pasa es que no es conocido públicamente.

En Canadá son perfectamente bilingües. Tienen una tradición universitaria enorme de bilingüismo y donde mejor han trabajado en eso es por ejemplo en la terminología de la previsión meteorológica. Ahí tienen unos avances tremendos. Llevan muchos años de actividad terminológica. De hecho es ahí donde empezó a hacerse la traducción automática. Y partir de ahí se desarrolló SYSTRAN, por ejemplo. Es un país muy pionero en esto. Tenían medios, tenían necesidades.

Creemos que IATE es un excelente instrumento que hay que seguir desarrollando, depurando y mantener en público. Es la comunidad europea la que debe favorecer la publicidad absoluta de la terminología, sobre todo para el usuario corriente, no para el especializado. El especializado ya se las apaña por su cuenta… son investigadores. Creo que cada traductor profesional que de verdad tenga sentido de la traducción de su ejercicio tiene que ser un terminólogo también. Un traductor es un revisor y es un terminólogo. Yo soy partidario de considerar esto como un arte, no como una técnica.

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